Mira,
con estas manos jugué a las muñecas
y juego a ser mujer.
Las uso para comer o desnudarme.
Para estrechar
con pasión y ternura
tus testículos
-dos mundos de misterio-
tu pelo y tu silencio.
Pero también me sirven
para hundirte los ojos
para rasgar tu carne
y para hacer cicatrices progundas
en tu cerebro.
Ana Mª Rodas, "Poemas de la izquierda erótica"
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